Kerogoal

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jueves, 12 de febrero de 2015

Chiang Mai, una ciudad que te atrapa... (Tailandia)

La ciudad


Chiang Mai es una de esas ciudades que enamoran, una ciudad grande pero a la vez bien estructurada y acogedora, a la que te haces en 2 días y que tiene de todo: gente auténtica, templos, instalaciones deportivas, ambiente nocturno, artesanía, grandes mercados, cursos de masaje, tatuajes de todo tipo, comida baratísima, montaña, lagos, trekking...

La ciudad se distribuye alrededor de un núcleo urbano comprendido dentro de una antigua muralla en forma de cuadrado, rodeada por una especia de foso/estanque. Su entrada principal se encuentra en la zona este de la muralla, y se llama Tha Phae Gate, y saliendo por la zona oeste se accede a las montañas, cascadas y al templo de Doi Suthep.


Para mí, Chiang Mai se convirtió en mi segunda casa desde el momento en que la conocí de verdad la segunda vez que la visité. Fue en diciembre del 2014, cuando fui a acabar mi formación en masaje tailandés en la escuela Nuad Boranment. Me instalé en la guesthouse Ban Maitree, justo al lado de la escuela, muy cerca de la Arcade bus station. Lo recomiendo 100% este alojamiento, la mujer que lo lleva es encantadora, fue una madre para todos los que pasamos por allí, las habitaciones están bastante bien y el precio muy económico. Además tiene unas cuantas bicis disponibles que puedes coger para desplazarte a la ciudad y ahorrarte los taxis o alquiler de moto. El primer día ya me junté con 3 españoles que estudiaban también en la escuela y visitamos el templo de la montaña, el Doi Suthep, y unas cascadas que hay a medio camino en la subida por la montaña. Como lo hicimos en bici, con esto ya pasamos el día.




Al día siguiente, cogí una bici a primera hora de la mañana y eché a pedalear para explorar la ciudad. Tras pasar media mañana en un mercado que habían montado al noreste en las afueras de la ciudad por ser domingo, encontré mi pequeño santuario matutino y vespertino: el polideportivo municipal! Iba a estar varios meses de viaje y necesitaba mantenerme en forma, así que tomé el hábito todos los días de entrenar con el TRX en las barras por las mañanas antes de clase y correr en pista por las tardes. Me duró una semana. Tras el primer fin de semana de desfase se me fue todo el espíritu deportivo. Pero el polideportivo estaba muy bien, merece la pena. Dispone de cancha de basket, badminton, futbol sala, campos de futbol, zona con obstáculos para BMX, zona de barras (incluso unas para press de hombro), pista de atletismo, piscina cubierta, gimnasios... Y casi todo gratis!! Sólo había que pagar alrededor de 1,30€ por la piscina y luego en los gimnasios no sé cuánto, ni pregunté porque daba miedo meterse ahí. Había un gimnasio con buena pinta en uno de los edificios en la segunda planta, y luego había curiosamente uno debajo de cada grada de la pista de atletismo: uno para sólo chicas, con máquinas de cardio y para piernas, y otro sólo para hombres, petado hasta arriba de thais con cara de pocos amigos y lleno de hierros oxidados. Exigían cartilla de vacunación actualizada con la de tétanos al día para entrar... Eso parecía el gimnasio del talego.

Al lado de las piscinas me encontré un venerable jubilado thai muy majo que me invitó a sentarme, se interesó por mi vida, mi viaje, intercambiamos vivencias y hasta me enseñó las palabras básicas en tailandés para empezar a integrarme un poco más en su cultura. Fue, quitando los largos viajes, el primer momento que viví en calma en mucho tiempo, siempre acostumbrado a ir de aquí para allá con prisa, siempre haciendo o pensando algo... por fin me sentaba, me relajaba y no miraba el reloj para nada!



Tras este inciso, continué hacia la muralla y sin darme cuenta me topé con lo que me llevaría ya toda la tarde: el gigantesco Sunday Market! pero de los mercados y demás temas interesantes hablaré a continuación uno por uno.


Mercados


En Chinag Mai tenemos 5 grandes mercados callejeros: Warorot y Ton Lamyai, el Night market, el Saturday market y el Sunday market.

Warorot y Ton Lamyai: Se encuentran en la parte este de la ciudad, entre la muralla y el río, en el China Town, ocupando varias calles que se cruzan y varios edificios. Está abierto todos los días hasta el anochecer, y es el lugar donde tradicionalmente compran todos los ciudadanos. 

Night market: Gran mercado nocturno que como su propio nombre indica se monta todas las noches en Ratchawong road, una calle paralela al lado este de la muralla justo a medio camino entre ésta y el río.

Saturday market: Otro enorme mercado que se monta las noches de los sábados en Wua Lai road, una calle que parte en diagonal desde el lado sur de la muralla hacia el suroeste. Parece que no puede haber un mercado más grande pero al día siguiente te darás cuenta de que te equivocabas...

Sunday market: El mercado por excelencia, colosal, hasta arriba de gente, se organiza todos los domingos a la noche desde la entrada este de la muralla en Thapae gate y discurre por la calle central del cuadrado de la ciudad y por calles perpendiculares, y hasta invade templos! algo muy loco...


Templos


En mi opinión, los templos del norte de Taialndia son los más bonitos de todo el país. Aunque llega un momento en que todos los templos te parecen iguales, cuando llegas a Chiang Mai notas la diferencia. Son como más elegantes, más majestuosos, con más detalles de ornamentación. Entre los mejores templos destacan el Wat Phrathat Doi Suthep, en lo alto de un monte al oeste de la ciudad, el Wat Phra Singh, al final de la calle central que transcurre dentro de la muralla, y el Wat Chedi Luang, en una calle perpendicular a esta última en dirección al sur más o menos a la mitad.





Fiestas y tradiciones


Loi Kratong: Fiesta que se celebra una noche de luna llena de noviembre en la que se lanzan miles de faroles de papel que flotan y cubren el cielo por el aire caliente al quemar unas pastillas inflmabales que llevan atadas. Se escriben deseos en esos farolillos para que se cumplan en el futuro.


Songkran: Fiesta del año nuevo que se celebra a mediados de abril.

Festival de la flor: Fiesta de las flores que se realiza el primer fin de semana de febrero, coincidiendo con el período de máxima floración.

Los tatuajes sagrados Sank Yant: No es algo típico sólo de aquí, sino en cualquier parte de Tailandia, Camboya o Laos puedes hacerte uno. Pero mi experiencia personal fue aquí, porque quería que fuera en la ciudad que más agusto me he sentido fuera de casa. Los Sank Yant son tatuajes ya predefinidos, símbolos sagrados con escrituras del antiguo imperio tailandés, que se tatuaban los guerreros como protección. Hoy en día tienen diferentes significados y protecciones, y te los tatúa un monje en un templo normalmente con el método de la caña de bambú y en una zona determinada dependiendo del símbolo.

En mi caso fui al templo Wat Chetawan, el último templo que hay antes de llegar a Tha Phae Gate. El monje es un poco peculiar, está lleno de tatuajes hasta en la cabeza, no habla ni papa de inglés y es bastante receloso de usar el bambú, al final pone cualquier excusa para usar la pistola tradicional, pero al menos tienes la seguridad de que usa agujas nuevas y no la aguja del bambú esterilizada quemando la punta con un mechero. Elegí el Ha Thaew (5 agujas), que llevaba ya en mente desde hacía un año, ya que cada línea ofrece una protección: protección contra los malos espíritus y magia negra, protección de la familia y el hogar, buena suerte, éxito en los negocios y éxito en el amor. Me dió a elegir entre 3 sitios, el típico en el omóplato izquierdo, en el bíceps o en el antebrazo. Elegí este último.


Antes de empezar, hice entrega de unas velas y sticks de incienso como ofrenda que el monje Wan colocó en su templete particular lleno de objetos y encendió nada más empezar para limpiar el ambiente durante el sagrado proceso. Una vez todo acorde, comenzó a tatuarme mientras recitaba unos mantras y de vez en cuando se fumaba un cigarro echando el humo en el tatuaje, no sé muy bien con qué sentido, tal vez como limpieza...


Para mi sorpresa, ya que era mi primer tatuaje, no me dolió nada de nada, fue bastante agradable. Tras acabar y repasar las líneas, concluyó el trabajo bendiciendo el símbolo con una especie de cántico de mantras y soplando sobre él (dejo un pequeño extracto de dicho cántico a continuación). Por último, me entregó un florero en el que debía dejar mi aportación económica voluntaria y hacerselo entrega de nuevo, como donativo y ofrenda a Buda.


Lo que me explicaron más tarde son las normas que conlleva el Sank Yant y que debo cumplir si quiero que conserve su poder y no se pierda su efecto. La mayoría son fáciles para mí de respetar, aunque hay alguna que bueno, habré de encontrar un término medio en el que mi consciencia se mantenga sin sentimiento de culpabilidad, que eso es lo que importa. También es conveniente recitar una serie de mantras y rezos diariamente sobre el tatuaje para potenciarlo, algo que intento cumplir aunque debo admitir que puedo hacer más por esto...

Cursos


En cuanto a cursos, en Chiang Mai se puede encontrar fácilmente una escuela de cocina thai o de masaje. Entre las de masaje thai, las más populares son las de "ITM" y la "Old medicine hospital", con clases en inglés y títulos reconocidos internacionalmente. Pero yo personalmente elegí la escuela Nuad Boranment, dirigida por un español y su mujer tailandesa, con clases en español, pero no la elegí por esto mismo, sino porque me parece que tiene los cursos más completos. Los thais son muy recelosos de enseñar todas las técnicas propias a los farang (exranjeros), y te cuentan y enseñan lo justo, pero en esta escuela, profundizan algo más en ciertas técnicas e incluso ofrecen un cuarto nivel, el postgrado, en el que imparten unos conocimientos sobre tratamientos de puntos específicos para lesiones que no es fácil de encontrar en otros centros.

Además el ambiente es increíble, al ser la mayoría españoles en un mundo diferente se crea una familia a la que coges un cariño impresionante y cuesta irse de allá, tanto que cuando lo haces y partes hacia otro destino sientes un vacío y un silencio que se hace difícil de digerir, sinceramente, por lo menos es lo que yo sentí ya en el momento que cogí el taxi hacia la estación de tren, y mira que soy una persona independiente...


Si quieres profundizar más en el tema, tras esto, se pueden hacer cursos por ahí específicos de Tok sen, u otros cursos menos oficiales pero igual o más enriquecedores en algún templo o incluso con un terapeuta thai ciego con gran fama porque es uno de los pocos que le ha dado masaje al mismísimo rey de Tailandia. También hay ciertos templos para hacer retiros espirituales, meditar y aprender sobre el budismo (mi asignatura pendiente para la próxima vez que vaya).

Comida


En esto, Tailandia es un paraíso. Y encima en Chiang Mai puedes comer baratísimo, ya que puedes pedir un plato en un restaurante normalito por unos 40-60 Bahts (1-1,5€) o incluso en sitios más cutres por 25 Bahts, y no por ello la calidad es peor, es más, en Tailandia tengo una norma que nunca ha fallado, cuanto más cutre es el sitio más barata y más buena está la comida. Aunque más barato es aún comprar en el mercado a precios irrisorios, como estos:



Los platos que más recomiendo son el Pad thai, los noodles y el arroz con lo que sea, todo está buenísimo. Los noodles son una especie de tallarines de varios grosores hechos con pasta de arroz, y el Pad thai es un noodle de grosor medio o fino cocinado junto con una mezcla de hierbas y pollo o tofu y huevo revuelto al estilo tailandés. Es parecido a los noodles pero tiene un toque más sobroso. También tienen una serie de sopas y currys pero cuidadín con ellos si no te gusta el picante. Es más, allá todo pica, hay que decir siempre "No spicy" si no toleras el picante y aún así muchas veces te toca premio, pero nunca tanto como en la India.

De postre hay una grandísima variedad de frutas tropicales y diferentes postres, entre los que sin duda me quedo con el "Yellow mango sticky rice". Es una explosión de sabores y sensaciones. Por un lado la frescura del mango amarillo partido en trozos, un mango especial porque no es tan fuerte como el que estamos acostumbrados a comer aquí y es muy muy dulce, y por otro lado el calorcillo del sticky rice, un arroz pegajoso, bañado todo ello con leche de coco... Es lo más exquisito que he probado nunca.


Para los que comen a todas horas, tenéis más opciones como visitar los míticos 7eleven abiertos a todas horas todos los días y presentes en cada calle. Son baratos y la calidad bastante buena. Destaco de aquí los batidos de chocolate que te sirves tu mismo de la máquina agitadora en vasos de diferentes tamaños y precios y los cruasants de leche para desayunar. Para picotear, las bandejas de arroz con lo que sea o pasta carbonara o bolognesa que te calientan al microondas y están bastante buenas, o sandwiches de salchichas y queso o jamón y queso, incluso sandwiches de pizza de pollo, que te calientan en una sandwichera ahí mismo. Buenísimo y por menos de 1€!!

Bueno, y con todo esto, yo creo que he dejado bastantes pistas para sobrevivir en Chiang Mai y no aburrirse. Sólo quedaría hablar de las visitas cercanas y escapadas que se pueden hacer como Chiang Rai, Pai u otros lugares de los que hablaré en otro post. Sólo espero que disfrutéis tanto de esta maravillosa ciudad como lo hice yo, de verdad, dejaos envolver por su cultura y sus costumbres, vividla desde dentro!!

Sawadee krap!!!

martes, 9 de diciembre de 2014

Kuala Lumpur, otra ciudad que nunca duerme

Ésta suele ser mi primera parada cada vez que viajo al sudeste asiático un poco por obligación, porque es el centro neurálgico por el que pasan todos los vuelos que conectan los países asiáticos. Está totalmente fuera del rollo y objetivos de mis viajes, pero ya que estoy por allí hay que aprovechar la ocasión y sacar las fotos que más merecen la pena...


Kuala Lumpur es una de las ciudades referencia del sudeste asiático, con gran poder adquisitivo, mucha ostentación, una cultura del consumismo exagerada, el típico tráfico caótico de cualquier ciudad de Asia y una gran mezcla de culturas. A mi personalmente es una ciudad que me agobia, no me gusta, me siento con poca libertad de movimiento, dependes del taxi para casi todo aunque hay varios trenes y un tren aéreo magnético. También he de decir que los taxis son muy baratos, suelen ponerte taxímetro, cosa que no se ve en ciudades como Bangkok... El clima es muy muy agobiante, todo el año con un calor insoportable por la gran cantidad de humedad que se acumula junto con la contaminación atmosférica, lo que provoca que casi todos los días caiga alguna tormenta, y si no cae ya se encargan ellos de provocar lo que llaman "lluvia falsa".


El aeropuerto es algo digno de imitar, con 2 terminales (KLIA1 y KLIA2) comunicadas por sendas líneas de tren: una propia que sólo va de una a otra, y otra que además de unir la 2 con la 1, luego continúa hasta la ciudad llegando a la estación KL Sentral en unos 35 minutos. Debo remarcar que ambas terminales disponen de wifi gratis y como un millón de tiendas y restaurantes de todo tipo, lo que se agradece porque en la largas escalas no te aburres... comes, ojeas tiendas, te conectas a internet... a veces hasta se te hace corto!En cuanto al turismo en la ciudad, sólo destaco 3 cosas: las torres Petronas y su parque (lo que llaman KLCC), la cueva de Batu (Batu cave) y shopping. Tienes shopping para aburrir... hay tantos centros comerciales lujosos y enormes como chicles pegados y resecos en las baldosas de tu ciudad. Cualquier excusa es buena para montar un shopping mall, y son un espectáculo en navidades porque a pesar de ser un país de mayoría musulmán, no escatiman en gastos a la hora de montar la ornamentación típica navideña, con gigantescos árboles y mil muñecos y demás.



Las torres Petronas son la joya de KL y lo saben, por eso es la zona más cuidada de la ciudad, su seña de identidad. La entrada para acceder al puente que une una con otra vale unos 20€, yo no subí porque no considero que lo valga. Debajo de las torres, como no, hay un gran centro comercial, y un parque enorme con una fuente cibernética en un laguito que hace secuencias de chorros, sobre todo a la noche cuando van al ritmo de la música y lo acompañan de un juego de luces de color. También hay una pista de 1.300m de longitud que rodea el parque para la gente que le apetezca correr, y una zona de recreo infantil inmensa, con una zona de columpios toda forrada de corcho de colores que parece el sueño de cualquier niño y una especie de piscinilla/estanque.



Una de las noches me pegué el lujazo de cenar en el Skybar del Traders Hotel, ese que se ve justo detrás de la fuente en foto anterior. Está en lo más alto del edificio, en un piso 33, y justo enfrente de las torres Petronas. Tiene una piscina interior, decorada con luces de colores y unos sofás en la zona de los ventanales. El sitio no es más caro que cualquier restaurante de España, es más, en España un sitio así te saldría por un ojo de la cara. Aquí sólo pagué 33€ por un hamburguesón con de todo y patatas fritas, otro platazo hondo de patatas fritas en forma rara con queso fundido y salsas, un Martini con no se qué y una cocktail de frutas. Nada caro más si cabe con las increíbles vistas que teníamos. Juzgad por vosotros mismos...



La otra atracción turística a destacar es la cueva de Batu, en la parte periférica de la ciudad. Se trata de una enorme cueva dentro de una montaña de roca a la que se accede subiendo unas interminables, estrechas e inclinadísimas escaleras gobernadas desde abajo por una impresonante estatua dorada del dios hindú Shiva. Es por tanto un templo hinduísta, al que un día concreto al año, los miles de fieles de la gran colonia de emigrantes hindús, hacen una peregrinación desde sus casas en la ciudad en una gran fiesta con música típica en la que llevan flores y diversas ofrendas a los dioses. Dentro de la cueva hay un gran espacio rodeado de diversas estatuas y al final hay otro espacio más pequeño con una abertura natural arriba, es decir, sin techo, es como si fuera un gran agujero dentro de la montaña, en el que construyeron un par de templetes.




Como anécdota, el día que fui yo durante una semana santa en un viaje anterior, era mi último día ya que me volvía a España esa misma tarde/noche, y a pesar de que una amiga que cree en esto de las magias y hechizos me dijo que no debería ir por la negatividad que se acumula en ese lugar donde los hindús acuden a "limpiarse" de todo lo malo, yo, como no, con lo cabezón que soy, me empeñé porque no me podía marchar sin ver eso. Pues bien, según entré en la cueva se desató de la nada una gran tormenta y comenzó a llover como si no hubiera un mañana. Estuve muchísimo tiempo esperando dentro a que amainara pero nada. Tuve finalmente que comprar un paragüas dentro en un puesto y bajar corriendo por las escaleras que se habían convertido en una cascada y abajo estaba todo inundado con una altura del agua de unos 20cm. Os podéis imaginar la calada que pillé y como quedarían las playeras. No sólo esto, sino que además al ir al coche nos cayó una ramificación de un rayo en la punta del paragüas y aún no se cómo no nos pasó nada. Por supuesto al notar la vibración de la descaraga lo tiramos al suelo y ahí se quedó para siempre...


Tuve que deshacer la maleta de nuevo al llegar a casa para cambiarme de ropa, meter la ropa y calzado encharcados dentro e ir corriendo al aeropuerto. Según llegué tuve el presentimiento de que algo no muy bueno iba a pasar con mi vuelo, vi en mi mente esa maldita palabra "Delayed" junto al número de mi vuelo, y así fue, no sólo estaba en mi mente sino que también estaba ahí, en la pantalla esperándome. El vuelo se retrasó 7 horas por algún problema y salí a la mañana en vez de a la noche, perdí la escala de Estambúl y para colmo no había más vuelos directos a Bilbao y tuve que esperar otro día entero para ser realojado en un vuelo. Total, que me salió cara la broma de la visita a la cuevita... Me he prometido a mi mismo que jamás volveré a visitarla...


Bueno, fuera de todo esto... aquí he pasado los primeros 4 días de mi pequeña aventura asiática de 3 meses, y ahora queda por venir lo mejor!!

lunes, 22 de septiembre de 2014

Ascensión nocturna a la cima del monte Anboto (Bizkaia)

El Anboto es uno de los montes más relevantes del País Vasco, y para mi el más bonito, con sus 1.331m de altura, el más alto de los montes del Duranguesado. Está situado en el Parque Natural de Urkiola y a la sierra se le conoce como "la pequeña Suiza" por su inmensa formación de crestas de roca caliza de color gris claro. Esta sierra está en su mayor parte en Bizkaia y en otra pequeña parte en Araba.


Por la cara este, la mitología vasca sitúa la morada de la Dama de Anboto, Mari, en una cueva con una boca muy amplia en altura que accede a una sala bien iluminada por una especie de ventana que da hacia el acantilado.

Nuestra ascensión la hacemos por la zona más popular y fácil, por la cara sur, iniciando el camino sobre las 4:00 am desde el párking junto al Santuario de Urkiola, a unos 700m de altitud. Son 5 km de marcha que se realizan entre 1 hora y media y 2 horas, dependiendo del ritmo de paso. Al ser de noche decidimos ir por la pista que discurre por la derecha en lugar de subir por las laderas de los montes que hay de camino, ya que hay menos posibilidades de equivocarse de camino con la única luz de la linterna frontal. Pero para quien prefiera disfrutar un poco más pongo a continuación la ruta por las laderas, más duritas también por las pendientes de subida y bajada, que salvamos por el camino ya que es más llano.


Tras unos 3 km de marcha y unos 45 minutos, llegamos a un valle con una bajada hacia un riachuelo. Al otro lado de éste y subiendo un poco encontramos la famosa fuente del manantial de hierro. Si echáis un trago sabréis por qué la llaman así... Seguimos la pista de antes, subiendo y pasando junto a un antiguo depósito de agua y un caserío o refugio. Una vez pasado éste veremos un desvío hacia la derecha para bajar a Otxandio por otra pista y un senderito que sigue de frente subiendo por un montículo para luego volver a bajar a las faldas del Anboto. Cogemos este sendero entre la inquietante mirada de varios ojos amarillentos que parecen suspendidos en el aire (los de las vacas y caballos que pastan día y noche en este caso...) y tras 1 km andando desde el valle anteriormente mencionado nos encontramos una señal que nos indica hacia la izquierda 0,9km hasta la cima del Anboto.


Siguiendo esta dirección pasamos por debajo de una arboleda que discurre por la zona central de la pared rocosa hasta arriba. Antes de acabar dicha arboleda por debajo empezamos a trepar por una especie de ruta marcada con pequeños monolitos montados con cúmulos de piedras y pintadas rojas y blancas en grandes rocas. Sólo hay que seguir las marcas hasta arriba del todo. Una vez arriba en la cresta, y cómo íbamos muy sobrados de tiempo (eran apenas las 5:30 am), decidimos parar a descansar y desayunar algo. Oímos una especie de batir de alas que pasaba cada vez más frecuentemente rondando nuestras cabezas, y comprobamos que era un murciélago, probablemente saldría de alguna cueva de la zona.

A las 5:45 retomamos la marcha, que ya sólo era crestear hacia la derecha hasta ver un pico que debíamos subir y que tal vez sea la parte más complicada o peliaguda de la ascensión, ya que debemos subirlo por la cara sur pegados a la pared y con cuidado de no resbalar y caer por los precipicios... Aquí me encontré con mi mayor sorpresa al ir a posar la mano sobre una piedra que me pareció rara, algo me dijo que no apoyara la mano ahí, así que me detuve antes y la miré con detenimiento enfocandola con la linterna frontal y comprobando que efectívamente no era una piedra, sino un sapo!! aún me pregunto que haría un sapo allí arriba... Una vez pasada esta zona ya sólo nos quedaba subir un pelín más mientras cresteabamos y esquivábamos cabras y ovejas hasta llegar a las 6:15 am al pico del Anboto, en el que encontramos un buzón con forma de hacha... Ya estábamos en la cima y nos quedaban 2 horas para el amanecer, así que lo mejor era refugiarse del viento que suele pegar allí arriba poniéndonos del lado contrario de la cresta mientras disfrutábamos del magnífico cielo estrellado que nunca podemos ver en la ciudad con tanta contaminación lumínica, y ya de paso echamos alguna foto, de las que destaco esta impresionante vista del pueblo de Durango y sus luces...


Sobre las 8 de la mañana comenzó a amanecer, unos buitres fueron acercándose desde las crestas del fondo hasta apenas 5 metros sobre nosotros y empezamos la batería de fotos increíbles, que tras mucho meditar y seleccionar, me quedo con ésta:


También he subido para ver el atardecer y bajar de noche, aunque las instantáneas que saqué no fueron tan impresionantes, pero alguna foto pude rescatar por las formaciones curiosas de los rayos de luz del sol entre las nubes al iluminar los valles de alrededor antes de caer el sol.