Kerogoal

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lunes, 22 de septiembre de 2014

Ascensión nocturna a la cima del monte Anboto (Bizkaia)

El Anboto es uno de los montes más relevantes del País Vasco, y para mi el más bonito, con sus 1.331m de altura, el más alto de los montes del Duranguesado. Está situado en el Parque Natural de Urkiola y a la sierra se le conoce como "la pequeña Suiza" por su inmensa formación de crestas de roca caliza de color gris claro. Esta sierra está en su mayor parte en Bizkaia y en otra pequeña parte en Araba.


Por la cara este, la mitología vasca sitúa la morada de la Dama de Anboto, Mari, en una cueva con una boca muy amplia en altura que accede a una sala bien iluminada por una especie de ventana que da hacia el acantilado.

Nuestra ascensión la hacemos por la zona más popular y fácil, por la cara sur, iniciando el camino sobre las 4:00 am desde el párking junto al Santuario de Urkiola, a unos 700m de altitud. Son 5 km de marcha que se realizan entre 1 hora y media y 2 horas, dependiendo del ritmo de paso. Al ser de noche decidimos ir por la pista que discurre por la derecha en lugar de subir por las laderas de los montes que hay de camino, ya que hay menos posibilidades de equivocarse de camino con la única luz de la linterna frontal. Pero para quien prefiera disfrutar un poco más pongo a continuación la ruta por las laderas, más duritas también por las pendientes de subida y bajada, que salvamos por el camino ya que es más llano.


Tras unos 3 km de marcha y unos 45 minutos, llegamos a un valle con una bajada hacia un riachuelo. Al otro lado de éste y subiendo un poco encontramos la famosa fuente del manantial de hierro. Si echáis un trago sabréis por qué la llaman así... Seguimos la pista de antes, subiendo y pasando junto a un antiguo depósito de agua y un caserío o refugio. Una vez pasado éste veremos un desvío hacia la derecha para bajar a Otxandio por otra pista y un senderito que sigue de frente subiendo por un montículo para luego volver a bajar a las faldas del Anboto. Cogemos este sendero entre la inquietante mirada de varios ojos amarillentos que parecen suspendidos en el aire (los de las vacas y caballos que pastan día y noche en este caso...) y tras 1 km andando desde el valle anteriormente mencionado nos encontramos una señal que nos indica hacia la izquierda 0,9km hasta la cima del Anboto.


Siguiendo esta dirección pasamos por debajo de una arboleda que discurre por la zona central de la pared rocosa hasta arriba. Antes de acabar dicha arboleda por debajo empezamos a trepar por una especie de ruta marcada con pequeños monolitos montados con cúmulos de piedras y pintadas rojas y blancas en grandes rocas. Sólo hay que seguir las marcas hasta arriba del todo. Una vez arriba en la cresta, y cómo íbamos muy sobrados de tiempo (eran apenas las 5:30 am), decidimos parar a descansar y desayunar algo. Oímos una especie de batir de alas que pasaba cada vez más frecuentemente rondando nuestras cabezas, y comprobamos que era un murciélago, probablemente saldría de alguna cueva de la zona.

A las 5:45 retomamos la marcha, que ya sólo era crestear hacia la derecha hasta ver un pico que debíamos subir y que tal vez sea la parte más complicada o peliaguda de la ascensión, ya que debemos subirlo por la cara sur pegados a la pared y con cuidado de no resbalar y caer por los precipicios... Aquí me encontré con mi mayor sorpresa al ir a posar la mano sobre una piedra que me pareció rara, algo me dijo que no apoyara la mano ahí, así que me detuve antes y la miré con detenimiento enfocandola con la linterna frontal y comprobando que efectívamente no era una piedra, sino un sapo!! aún me pregunto que haría un sapo allí arriba... Una vez pasada esta zona ya sólo nos quedaba subir un pelín más mientras cresteabamos y esquivábamos cabras y ovejas hasta llegar a las 6:15 am al pico del Anboto, en el que encontramos un buzón con forma de hacha... Ya estábamos en la cima y nos quedaban 2 horas para el amanecer, así que lo mejor era refugiarse del viento que suele pegar allí arriba poniéndonos del lado contrario de la cresta mientras disfrutábamos del magnífico cielo estrellado que nunca podemos ver en la ciudad con tanta contaminación lumínica, y ya de paso echamos alguna foto, de las que destaco esta impresionante vista del pueblo de Durango y sus luces...


Sobre las 8 de la mañana comenzó a amanecer, unos buitres fueron acercándose desde las crestas del fondo hasta apenas 5 metros sobre nosotros y empezamos la batería de fotos increíbles, que tras mucho meditar y seleccionar, me quedo con ésta:


También he subido para ver el atardecer y bajar de noche, aunque las instantáneas que saqué no fueron tan impresionantes, pero alguna foto pude rescatar por las formaciones curiosas de los rayos de luz del sol entre las nubes al iluminar los valles de alrededor antes de caer el sol.